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Mala circulación sanguínea en el cerebro: ¿qué síntomas pueden ser motivo de alerta?

2026-05-27

Una sensación de pesadez en la cabeza, mareos o dificultades para concentrarte pueden, en ocasiones, llevarte a cuestionar tu funcionamiento cerebral, especialmente en términos de circulación sanguínea del cerebro y la oxigenación de sus células.

Cómo saber si sufres de una mala circulación sanguínea en el cerebro

Lo que hay que saber sobre la circulación sanguínea cerebral

El cerebro es uno de los órganos más activos del cuerpo humano.

Aunque solo representa alrededor del 2 % del peso corporal, consume casi el 20 % del oxígeno que utiliza el organismo. Y este, por supuesto, le llega a través de la sangre (1).

La circulación sanguínea cerebral, o flujo sanguíneo cerebral, se basa en una compleja red de arterias y capilares que garantizan la irrigación de las diferentes zonas del cerebro.

Además del aporte de oxígeno, la circulación sanguínea permite que las células nerviosas reciban la energía necesaria para sus funciones, en forma de glucosa, el principal «combustible» del cerebro (2).

También es la responsable de la eliminación de los residuos metabólicos producidos por la actividad neuronal.

El cerebro, que funciona con gran precisión, posee mecanismos de autorregulación capaces de adaptar localmente el flujo sanguíneo en función de la actividad de las neuronas, para suministrar más o menos oxígeno y energía a sus células.

Sin embargo, varios factores pueden influir en este mecanismo fisiológico esencial (3):

  • el nivel de estrés;
  • la calidad del sueño;
  • la actividad física;
  • el sedentarismo;
  • la edad.

En este contexto, a veces pueden aparecer ciertas sensaciones atípicas: fatiga mental, sensación de pesadez en la cabeza, dificultades para concentrarse…

Estos síntomas pueden llevar a plantearse cuestiones sobre la oxigenación del cerebro y su aporte de nutrientes y, por lo tanto, sobre la circulación sanguínea cerebral.

Sin embargo, siguen siendo síntomas frecuentes y no específicos, que pueden tener muchas causas distintas a un trastorno de la circulación sanguínea.

Los síntomas que puede causar una mala circulación sanguínea en el cerebro

Sensación de pesadez en la cabeza o dolores de cabeza recurrentes

La sensación de pesadez en la cabeza se describe a menudo como una sensación de presión en el interior del cráneo o en la frente.

Dado que el cerebro depende de un aporte continuo de oxígeno, cualquier variación en el flujo sanguíneo cerebral podría, en teoría, influir en la percepción de estas sensaciones, pero también pueden estar relacionadas con otros factores (4):

  • fatiga física o mental;
  • fatiga ocular que provoca tensión en los músculos de los ojos, lo que puede confundirse con una sensación de pesadez en la cabeza;
  • tensión muscular en el cuello y los hombros, que se refleja en los músculos de la cabeza;
  • estrés puntual o crónico;
  • mantenimiento de la misma postura durante un tiempo prolongado.

Los dolores de cabeza, o cefaleas, también se encuentran entre los síntomas más frecuentes en caso de mala irrigación cerebral.

En algunas formas, especialmente en el caso de las migrañas, los mecanismos implicados incluyen interacciones complejas entre el sistema nervioso y el sistema vascular (5).

Los vasos sanguíneos presentes en las meninges y alrededor del cerebro pueden sufrir variaciones de diámetro, influenciadas por mediadores químicos y por la actividad nerviosa.

Estos cambios vasculares pueden activar ciertas fibras nerviosas sensibles al dolor, provocando un dolor de cabeza más o menos intenso.

Sin embargo, las cefaleas siguen siendo multifactoriales y también pueden estar relacionadas con el estrés, el cansancio, la falta de sueño o las tensiones musculares cervicales.

Por lo tanto, la presencia de dolores de cabeza no significa necesariamente que exista un trastorno de la circulación sanguínea en el cerebro.

Trastornos de la concentración y «niebla mental»

Dificultades para pensar, una lentitud inusual en los procesos cognitivos o incluso trastornos de concentración provocan una especie de niebla mental, que suele resultar muy perturbadora para quien la sufre.

De hecho, el rendimiento cognitivo depende, en parte, de la oxigenación del cerebro y del aporte de energía a las células nerviosas (6).

El flujo sanguíneo cerebral desempeña, por lo tanto, un papel importante en su buen funcionamiento, ya que las zonas cerebrales activas reciben más sangre para sustentar la actividad neuronal.

Otros factores cotidianos también pueden alterar estas funciones, como la falta de sueño, el estrés o una gran exigencia mental.

Un cansancio mental inusual

La fatiga mental corresponde a una disminución temporal de la capacidad de concentración o de atención, sin que haya necesariamente una relación con una actividad física excesiva.

Puede aparecer tras un periodo de trabajo intenso, una falta de descanso durante el día, trastornos del sueño o estrés prolongado.

Cuando los recursos energéticos disminuyen o la recuperación tras un esfuerzo mental prolongado no es suficiente, la fatiga mental puede ser más intensa.

Por lo tanto, este fenómeno tiende a manifestarse cuando el aporte de oxígeno y/o glucosa a las células cerebrales es insuficiente (7).

Mareos o sensación de vértigo leve

Los mareos y las sensaciones de vértigo provocan una sensación de inestabilidad y de cabeza ligera que dan la impresión de que uno va a caerse, o incluso a desmayarse.

Sin embargo, el cerebro desempeña un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio al sintetizar la información procedente del oído interno, la visión y el sistema nervioso.

Para garantizar estas funciones de forma adecuada, debe recibir un aporte sanguíneo suficiente y constante (8).

Sin embargo, en caso de fatiga intensa, deshidratación o durante un cambio rápido de posición, la presión arterial debe ajustarse para mantener la perfusión cerebral.

Cuando la adaptación no es lo suficientemente rápida, esto puede provocar una breve sensación de mareo o vértigo leve. En la mayoría de los casos, este fenómeno es pasajero.

¿Cuándo hay que preocuparse ante signos de mala circulación cerebral?

La mayoría de las sensaciones mencionadas anteriormente son frecuentes y pueden tener numerosas causas, en su mayoría benignas. Por sí solas, no permiten concluir que exista un problema de circulación sanguínea en el cerebro.

No obstante, es imprescindible solicitar asesoramiento médico o consultar a un profesional de la salud si uno o varios síntomas aparecen de forma repentina, se vuelven intensos o inusuales, o persisten durante varios días.

Es aún más importante consultar a un médico si estos trastornos van acompañados de otros síntomas neurológicos, como trastornos del habla, debilidad física anormal o que afecta a un solo lado del cuerpo, trastornos de la visión, pérdida de equilibrio continua o confusión inusual.

Estos síntomas pueden indicar problemas de salud potencialmente graves que requieren una atención médica rápida y especializada.

Este artículo tiene únicamente fines informativos y no permite diagnosticar un trastorno cerebral ni sustituir el consejo médico.

Enfoques naturales que pueden favorecer la circulación sanguínea en el cerebro

El buen funcionamiento del cerebro depende en gran medida de la salud del sistema cardiovascular, que garantiza la circulación sanguínea en todo el organismo.

Por lo tanto, ciertos hábitos de vida beneficiosos para el corazón y los vasos sanguíneos pueden contribuir a mantener una circulación sanguínea normal y a la oxigenación de los tejidos cerebrales:

  • practicar actividad física regular que favorezca la circulación sanguínea;
  • seguir una dieta equilibrada que aporte nutrientes beneficiosos para la salud del corazón y las arterias;
  • mantener una hidratación suficiente para conservar un buen volumen de líquido en los vasos sanguíneos;
  • dormir lo suficiente para permitir que el organismo se recupere adecuadamente;
  • aprender a gestionar el estrés.

Además, como complemento de un estilo de vida equilibrado, algunos nutrientes han sido objeto de investigaciones científicas sobre sus efectos en la función vascular o cerebral.

Estas sustancias pueden ser aportadas a través de la alimentación o en forma de complementos alimenticios.

Por ejemplo, el extracto de ginkgo biloba se ha estudiado por su influencia en la microcirculación sanguínea. Algunos trabajos sugieren que podría favorecer la perfusión cerebral al modularla (9).

-Descubre el complemento alimenticio Ginkgo Biloba, especialmente concentrado en ingredientes activos estudiados por sus efectos sobre el equilibrio mental.

Por su parte, los omega-3, en particular el DHA, que contribuye al funcionamiento normal del cerebro, participan en la estructura de las membranas neuronales (10).

-Descubre el complemento alimenticio Super Omega 3, fuente de DHA y EPA en una forma pura y estable.

Por otra parte, la arginina es un precursor del óxido nítrico, una molécula que desempeña un papel en la vasodilatación y en la regulación del tono de los vasos sanguíneos. Este último también influye en la buena irrigación cerebral (11).

-Descubre el complemento alimenticio Arginine Alpha Ketoglutarate, una forma más eficaz que la L-arginina utilizada habitualmente en los complementos alimenticios.

Por último, el resveratrol es un polifenol estudiado por su posible papel en la función endotelial. Algunas investigaciones sugieren que podría contribuir al mantenimiento de la salud vascular (12).

-Descubre el complemento alimenticio Resveratrol, extraído de dos especies vegetales: Vitis vinifera y Polygonum cuspidatum.

Los complementos alimenticios no tratan la mala circulación cerebral y nunca sustituyen el consejo médico. Sin embargo, pueden acompañar al organismo en un proceso de apoyo fisiológico general.

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Referencias

  1. Watts ME, Pocock R, Claudianos C. Brain Energy and Oxygen Metabolism: Emerging Role in Normal Function and Disease. Front Mol Neurosci. 2018 Jun 22;11:216. doi: 10.3389/fnmol.2018.00216. PMID: 29988368; PMCID: PMC6023993.
  2. Mergenthaler P, Lindauer U, Dienel GA, Meisel A. Sugar for the brain: the role of glucose in physiological and pathological brain function. Trends Neurosci. 2013 Oct;36(10):587-97. doi: 10.1016/j.tins.2013.07.001. Epub 2013 Aug 20. PMID: 23968694; PMCID: PMC3900881.
  3. Claassen JAHR, Thijssen DHJ, Panerai RB, Faraci FM. Regulation of cerebral blood flow in humans: physiology and clinical implications of autoregulation. Physiol Rev. 2021 Oct 1;101(4):1487-1559. doi: 10.1152/physrev.00022.2020. Epub 2021 Mar 26. PMID: 33769101; PMCID: PMC8576366.
  4. Wang W, Zhu C, Martelletti P. Understanding Headaches Attributed to Cranial and/or Cervical Vascular Disorders: Insights and Challenges for Neurologists. Pain Ther. 2024 Dec;13(6):1429-1445. doi: 10.1007/s40122-024-00668-5. Epub 2024 Oct 13. PMID: 39397219; PMCID: PMC11543962.
  5. Wang Z, Yang X, Zhao B, Li W. Primary headache disorders: From pathophysiology to neurostimulation therapies. Heliyon. 2023 Mar 23;9(4):e14786. doi: 10.1016/j.heliyon.2023.e14786. PMID: 37077680; PMCID: PMC10106918.
  6. Kim HJ, Park HK, Lim DW, Choi MH, Kim HJ, Lee IH, Kim HS, Choi JS, Tack GR, Chung SC. Effects of oxygen concentration and flow rate on cognitive ability and physiological responses in the elderly. Neural Regen Res. 2013 Jan 25;8(3):264-9. doi: 10.3969/j.issn.1673-5374.2013.03.009. PMID: 25206597; PMCID: PMC4107523.
  7. Biswal B, Kunwar P, Natelson BH. Cerebral blood flow is reduced in chronic fatigue syndrome as assessed by arterial spin labeling. J Neurol Sci. 2011 Feb 15;301(1-2):9-11. doi: 10.1016/j.jns.2010.11.018. Epub 2010 Dec 16. PMID: 21167506; PMCID: PMC3139492.
  8. Bresseleers J, Van Diest I, De Peuter S, Verhamme P, Van den Bergh O. Feeling lightheaded: the role of cerebral blood flow. Psychosom Med. 2010 Sep;72(7):672-80. doi: 10.1097/PSY.0b013e3181e68e94. Epub 2010 Jun 18. PMID: 20562370.
  9. Ge W, Ren C, Xing L, Guan L, Zhang C, Sun X, Wang G, Niu H, Qun S. Ginkgo biloba extract improves cognitive function and increases neurogenesis by reducing Aβ pathology in 5×FAD mice. Am J Transl Res. 2021 Mar 15;13(3):1471-1482. PMID: 33841671; PMCID: PMC8014356.
  10. Tanaka K, Farooqui AA, Siddiqi NJ, Alhomida AS, Ong WY. Effects of docosahexaenoic Acid on neurotransmission. Biomol Ther (Seoul). 2012 Mar;20(2):152-7. doi: 10.4062/biomolther.2012.20.2.152. PMID: 24116288; PMCID: PMC3792211.
  11. O'Gallagher K, Puledda F, O'Daly O, Ryan M, Dancy L, Chowienczyk PJ, Zelaya F, Goadsby PJ, Shah AM. Neuronal nitric oxide synthase regulates regional brain perfusion in healthy humans. Cardiovasc Res. 2022 Mar 25;118(5):1321-1329. doi: 10.1093/cvr/cvab155. PMID: 34120160; PMCID: PMC8953449.
  12. Breuss JM, Atanasov AG, Uhrin P. Resveratrol and Its Effects on the Vascular System. Int J Mol Sci. 2019 Mar 27;20(7):1523. doi: 10.3390/ijms20071523. PMID: 30934670; PMCID: PMC6479680.

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