0
es
US
WSM
371100046

Mi carrito

Su carrito esta vacía
Menú

¿Cómo contribuye la pérdida auditiva al deterioro cognitivo?

2026-02-25

¿Y si una pérdida progresiva de la audición pudiera acelerar, de forma silenciosa, el deterioro cognitivo? Estudios recientes han revelado que existe una relación inesperada entre el oído y el cerebro, lo cual abre camino a nuevas estrategias de prevención.

La relación entre la pérdida auditiva y el deterioro cognitivo

¿Por qué perdemos la audición?

La pérdida auditiva no aparece de la noche a la mañana. Es un fenómeno lento y progresivo, influenciado tanto por factores ambientales como genéticos y médicos.

Algunos son conocidos, como la genética, que puede predisponer a disfunciones de las células ciliadas de la cóclea, mientras que otros están relacionados con el entorno, el estilo de vida o acontecimientos médicos.

Entre los factores que pueden explicar la disminución progresiva de la audición se encuentran:

  • Exposición crónica a ruidos fuertes, que daña progresivamente las estructuras internas del oído.
  • Causas médicas: otitis crónicas, perforación del tímpano, enfermedades del oído interno, toma de medicamentos ototóxicos (tóxicos para el oído), traumatismo craneal, etc.
  • Trastornos cardiovasculares o metabólicos, que pueden afectar a la microcirculación del oído interno: hipertensión, diabetes, exceso de colesterol...

Sin embargo, uno de los factores más significativos de los trastornos de la audición sigue siendo el envejecimiento natural, lo que se conoce como presbiacusia.

Con el tiempo:

  • las células ciliadas de la cóclea se desgastan y no se regeneran, lo que reduce la capacidad del oído para convertir las vibraciones sonoras en señales nerviosas;
  • las vías auditivas nerviosas pierden eficacia, lo que ralentiza la transmisión y el procesamiento de la información sonora;
  • la precisión de la señal transmitida al cerebro disminuye, lo que afecta especialmente a la discriminación de sonidos cercanos o complejos.

Como resultado, los sonidos agudos son los primeros en desaparecer, y luego las conversaciones se vuelven más difíciles de entender, especialmente en entornos ruidosos donde el cerebro debe filtrar mucha información al mismo tiempo.

Por último, es importante recordar que la pérdida de audición con la edad no es solo una molestia sensorial, sino también un factor importante de aislamiento social.

Dificultades para seguir una conversación, mayor fatiga cognitiva para «descifrar» lo que se escucha, sensación de retraimiento en las interacciones...Muchas personas afectadas se repliegan sobre sí mismas, limitan sus salidas diarias y evitan las conversaciones en grupo.

Hoy en día sabemos que este aislamiento puede convertirse en un factor de riesgo para el deterioro cognitivo, al privar al cerebro de estímulos sociales, auditivos y emocionales esenciales (1).

Una posible relación entre la pérdida auditiva relacionada con la edad y el deterioro cognitivo

Desde hace varios años, los investigadores se han interesado por la relación entre la pérdida auditiva y el riesgo de deterioro cognitivo o demencia.

Entre los trabajos recientes figura un estudio polaco publicado en 2024, que se centra específicamente en la pérdida auditiva relacionada con la edad y sus repercusiones en el rendimiento cerebral (2).

Este estudio, realizado con 891 participantes de entre 39 y 81 años, comparó el rendimiento cognitivo de dos grupos:

  • personas con pérdida auditiva relacionada con la edad;
  • personas de la misma edad, pero sin déficit auditivo.

Los investigadores utilizaron diferentes pruebas para evaluar la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento, la función ejecutiva y el lenguaje.

Los resultados fueron claros: las personas que padecen pérdida auditiva relacionada con la edad obtienen puntuaciones más bajas en las pruebas cognitivas, especialmente en las áreas de velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas.

Según los investigadores, varios mecanismos podrían explicar este fenómeno:

  • Menos estimulación cerebral: cuando la audición disminuye, algunas zonas del cerebro reciben menos información y pierden actividad.
  • Sobrecarga cognitiva: las personas con pérdida auditiva dedican más energía mental a comprender los sonidos, en detrimento de la memoria o la concentración.
  • Mayor aislamiento social, factor importante en el deterioro cognitivo.
  • Cambios neurobiológicos que pueden afectar tanto a la audición como a las funciones cognitivas (alteración de la microcirculación, inflamación crónica de bajo grado, etc.).

Sin embargo, hay buenas noticias. Incluso cuando está relacionada con la edad, la pérdida auditiva no es inevitable.

Actuar a tiempo sobre ciertos factores (estilo de vida, detección precoz, apoyo nutricional) podría contribuir a preservar tanto la audición como las funciones cognitivas...

¿Cómo limitar la pérdida auditiva relacionada con la edad?

Existen varias medidas y estrategias concretas que pueden ayudar a preservar la audición y, posiblemente, a proteger las capacidades cognitivas.

Proteja sus oídos del ruido

La prevención auditiva no tiene por qué comenzar a los 60 años.

De hecho, una vez destruidas, las células ciliadas no se regeneran, lo que hace que el daño auditivo sea irreversible.

Para proteger sus oídos del ruido, puede, entre otras cosas:

  • Limitar el uso prolongado de auriculares, especialmente a volumen alto.
  • Evitar o reducir la exposición a entornos demasiado ruidosos (conciertos, máquinas industriales).
  • Utilizar tapones para los oídos adecuados durante actividades con mucho ruido.
  • Dejar que el sistema auditivo «descanse» después de una exposición sonora importante.

Consulte a un otorrinolaringólogo a partir de los 50 años

La detección precoz de la pérdida auditiva permite adaptar rápidamente el tratamiento y evitar que el déficit sensorial se agrave.

Por eso se recomienda consultar un especialista a partir de los 50 años, o ante los primeros signos de pérdida auditiva (aumentar el volumen de la televisión, dificultad para seguir una conversación ruidosa, sensación de que la gente «murmura», etc.).

El uso de audífonos, cuando necesario, es uno de los medios más eficaces para limitar el impacto de la pérdida auditiva en las funciones cerebrales y preservar la estimulación neuronal (3-4).

Controlar la salud general: diabetes, colesterol, hipertensión

El sistema auditivo depende en gran medida de la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos.

Por lo tanto, hay varios factores que pueden influir en la calidad de la audición:

  • La hipertensión, que debilita los pequeños vasos sanguíneos de la cóclea.
  • Un nivel elevado de colesterol, que endurece las membranas celulares y puede alterar la microcirculación.
  • La diabetes, que afecta a los nervios periféricos y a la vascularización fina del oído interno.
  • El tabaco y el alcohol, que favorecen el estrés oxidativo y aceleran la degradación de las células auditivas (5-6).

Llevar un estilo de vida saludable, mantener un peso estable, practicar actividad física con regularidad y seguir los consejos médicos ayuda a reducir estos riesgos y, por lo tanto, a preservar la salud de los oídos.

Apostar por determinados nutrientes

Varios nutrientes desempeñan un papel esencial en la microcirculación, la protección celular o el funcionamiento nervioso, tres dimensiones clave para preservar la audición y, de forma indirecta, apoyar las funciones cognitivas.

Por ejemplo, el Ginkgo biloba se utiliza tradicionalmente para favorecer la circulación periférica y es objeto de numerosos estudios sobre sus efectos a nivel cerebral. Es conocido por favorecer la oxigenación de los tejidos sensibles, especialmente en los ojos y los oídos.

El zinc contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, a la función cognitiva normal y a la protección de las células contra el estrés oxidativo, un mecanismo implicado en el envejecimiento de las células auditivas.

La vitamina B3 (niacinamida) y el magnesio contribuyen al metabolismo energético normal y al funcionamiento normal del sistema nervioso, dos parámetros esenciales para la transmisión de las señales auditivas.

La quercetina, es un flavonoide natural con propiedades antioxidantes que ha sido estudiada por su posible papel protector frente al estrés oxidativo, que puede afectar a las células auditivas.

-Descubra OptiHear, un complemento alimenticio natural para la salud auditiva que combina ginkgo biloba, zinc, quercetina, vitamina B3 y magnesio.

Entre otras sustancias estudiadas por su posible impacto en la audición y el envejecimiento celular, se encuentran:

  • El ácido alfa lipoico, un antioxidante natural presente en el organismo, estudiado por su papel en la protección celular.
  • La vitamina E, que contribuye a proteger las células contra el estrés oxidativo.
  • La vitamina D, que interviene en el funcionamiento normal del sistema inmunitario y participa en numerosas funciones celulares.
  • Las vitaminas B9 y B12, que contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario y del sistema nervioso.

-Descubra Hear Loss Formula, una sinergia de antioxidantes y micronutrientes diseñada para favorecer la audición.

También han sido estudiadas varias plantas y nutrientes por su apoyo general a las funciones cerebrales:

  • Ginkgo biloba, una planta ampliamente estudiada por su implicación en la circulación cerebral.
  • Bacopa monnieri, una planta utilizada tradicionalmente para favorecer la memoria y las funciones cognitivas.
  • Curcumina, con propiedades antioxidantes.
  • Huperzina A, estudiada por sus posibles efectos neuroprotectores.
  • Vitaminas del grupo B, que contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso.

-Descubra Neurex, una fórmula completa que combina extractos naturales de alta calidad para la función cognitiva y la salud del cerebro.

SUPERSMART RECOMIENDA:

Referencias

  1. Ren Y, Savadlou A, Park S, Siska P, Epp JR, Sargin D. The impact of loneliness and social isolation on the development of cognitive decline and Alzheimer's Disease. Front Neuroendocrinol. 2023 Apr;69:101061. doi: 10.1016/j.yfrne.2023.101061. Epub 2023 Feb 8. PMID: 36758770.
  2. Połtyn-Zaradna K, Pazdro-Zastawny K, Szcześniak D, Basiak-Rasała A, Wołyniec M, Zatońska K, Zatoński T. Age-related hearing loss associated with cognitive impairment in the Polish cohort of the PURE study. Front Aging Neurosci. 2025 Mar 28;17:1540803. doi: 10.3389/fnagi.2025.1540803. PMID: 40224961; PMCID: PMC11985806.
  3. Sanders ME, Kant E, Smit AL, Stegeman I. The effect of hearing aids on cognitive function: A systematic review. PLoS One. 2021 Dec 31;16(12):e0261207. doi: 10.1371/journal.pone.0261207. PMID: 34972121; PMCID: PMC8719768.
  4. Yeo BSY, Song HJJMD, Toh EMS, Ng LS, Ho CSH, Ho R, Merchant RA, Tan BKJ, Loh WS. Association of Hearing Aids and Cochlear Implants With Cognitive Decline and Dementia: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Neurol. 2023 Feb 1;80(2):134-141. doi: 10.1001/jamaneurol.2022.4427. PMID: 36469314; PMCID: PMC9856596.
  5. Gaur K, Kasliwal N, Gupta R. Association of smoking or tobacco use with ear diseases among men: a retrospective study. Tob Induc Dis. 2012 Apr 3;10(1):4. doi: 10.1186/1617-9625-10-4. PMID: 22471960; PMCID: PMC3366886.
  6. Dawes P, Cruickshanks KJ, Moore DR, Edmondson-Jones M, McCormack A, Fortnum H, Munro KJ. Cigarette smoking, passive smoking, alcohol consumption, and hearing loss. J Assoc Res Otolaryngol. 2014 Aug;15(4):663-74. doi: 10.1007/s10162-014-0461-0. Epub 2014 May 28. PMID: 24899378; PMCID: PMC4141428.

Compartir

Comentarios

Debe estar conectado a su cuenta para poder dejar un comentario

Este artículo no ha sido comentado todavía, sea el primero en dar su opinión

Pago seguro
34 años de experiencia
Satisfecho(a)
o reembolsado(a)
Envío rápido
Entrega gratis a partir de ##montant## de compra