Presente de forma natural en la leche y en otras secreciones, la lactoferrina ha despertado el interés de los científicos. Un nuevo ensayo estudió cómo reaccionaban las células inmunitarias ante los virus en adultos mayores de 50 años tras la administración de complementos con lactoferrina.
La lactoferrina es una glicoproteína de la familia de las transferrinas, y se caracteriza especialmente por su capacidad para fijar el hierro. Presente de forma natural en la leche de la mayoría de los mamíferos, se encuentra en concentraciones especialmente altas en el calostro (la primera leche materna producida tras el parto). El cuerpo humano también la secreta a través de las lágrimas, la saliva y otras mucosas (1).
La lactoferrina es almacenada y liberada por los neutrófilos, glóbulos blancos que se encuentran en primera línea del sistema inmunitario (2). Por ello, los investigadores han estudiado su papel en varios mecanismos inmunitarios, en particular la privación de hierro a los microorganismos patógenos, la modulación de la producción de citoquinas, la regulación de la respuesta inflamatoria, así como sus interacciones con diferentes grupos de células inmunitarias (3-4).
Cada cápsula de Lactoferrin aporta 250 mg de lactoferrina de origen bovino extraída de proteínas del suero de leche.
Publicado en 2026 en el British Journal of Nutrition, este estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo contó con la participación de 103 adultos sanos de 50 años o más (5). Durante 4 semanas, un grupo recibió diariamente 200 mg de lactoferrina de origen bovino, otro grupo recibió 600 mg, y otro, un placebo.
Antes y después del estudio, los investigadores extrajeron células del sistema inmunitario de la sangre de los participantes. A continuación, estas células se expusieron en el laboratorio a dos virus respiratorios: el rinovirus A-16, frecuentemente implicado en el resfriado común, y el virus de la gripe A (H1N1). A continuación, los científicos midieron la producción de diferentes citocinas, así como la evolución de varios grupos de células inmunitarias.
Por lo tanto, se trató de un experimento «ex vivo», es decir, los participantes nunca fueron directamente infectados por estos virus. Fueron sus células, extraídas antes y después del periodo de suplementación, las que se pusieron a prueba en un laboratorio.
Tras cuatro semanas, se observaron varias diferencias entre los grupos. En las personas que recibieron 600 mg de lactoferrina al día, las células expuestas al rinovirus produjeron menos IL-6 que las del grupo del placebo. Esta citocina participa en la coordinación de la respuesta inflamatoria. Su disminución refleja un cambio en dicha respuesta, pero esto no significa necesariamente que los participantes de este grupo estuvieran mejor protegidos contra el virus.
Con esta misma dosis, los investigadores observaron un mayor número de linfocitos T totales y de linfocitos T CD4+ que aquellos que recibieron el placebo. Estas células desempeñan un papel fundamental en la inmunidad adaptativa, sobre todo al coordinar las respuestas dirigidas contra los patógenos.
Por su parte, los parámetros inmunitarios de las personas que recibieron una dosis de 200 mg se vieron afectados de una manera diferente. Las frecuencias de varios grupos celulares (neutrófilos, células NK, linfocitos T CD8+ activados y linfocitos T γδ) fueron menores que en el grupo del placebo. Por otra parte, algunos parámetros de inflamación sistémica, en particular la IL-6 y la PCR, fueron más bajos con 600 mg que con 200 mg, aunque sin diferencias significativas respecto al placebo.
Por lo tanto, ambas dosis produjeron perfiles inmunitarios distintos. La dosis alta aumentó las subpoblaciones de linfocitos T y redujo la inflamación sistémica, mientras que la dosis baja redujo las células inmunitarias proinflamatorias y citotóxicas. Un resultado interesante que sugiere que aumentar la dosis no incrementa todos los efectos observados, sino que puede modular de forma diferente ciertos componentes de la respuesta inmunitaria.
La singularidad de este ensayo clínico radica en su enfoque. Los investigadores no se limitaron a medir indicadores sanguíneos tras la suplementación; también observaron cómo las células inmunitarias extraídas de los participantes reaccionaban posteriormente a una estimulación viral en laboratorio. Este método, aun relativamente poco utilizado en los ensayos sobre la lactoferrina, permite explorar la respuesta funcional de las células que han estado expuestas a la sustancia en el propio organismo humano, en lugar de limitarse a los efectos de una adición directa sobre células en cultivo.
Este estudio también es relevante por haber comparado dos dosis de lactoferrina según un protocolo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, en adultos de más de 50 años, la edad en la que suelen aparecer los primeros signos de envejecimiento inmunológico (6).
No obstante, estos resultados deben ser interpretados con cautela. Los participantes no estuvieron expuestos a los virus directamente, solo lo estuvieron sus células ex vivo. Por lo tanto, el estudio proporciona información sobre la evolución de determinados parámetros y grupos de células inmunitarias tras la suplementación, pero no sobre la capacidad de la lactoferrina para prevenir resfriados o infecciones.
De esta forma, este trabajo aportó nuevos datos sobre el potencial inmunomodulador de la lactoferrina en humanos, pero siguen siendo necesarios más estudios para determinar si estos cambios observados a escala celular se traducen en beneficios clínicos efectivos.
La leche de los mamíferos constituye una fuente natural de lactoferrina. El calostro, producido durante los primeros días tras el parto, es especialmente rico en ella, pero su concentración disminuye posteriormente (7).
La lactoferrina también se presenta en forma de complementos alimenticios. En estos casos, suele ser de origen bovino y se extrae de la leche o del suero de leche. No todos los complementos son iguales. La fuente, el grado de pureza y de saturación en hierro, el proceso de extracción y la dosis son factores que influyen en sus propiedades.
Extraída y purificada a partir del suero de leche bovino, Lactoferrin aporta 250 mg de lactoferrina por cápsula.
Cabe destacar que forma y la dosis de la lactoferrina evaluada en el estudio no se corresponden necesariamente con las del complemento alimenticio descrito anteriormente.
La lactoferrina puede formar parte de un enfoque nutricional para favorecer la salud inmunitaria, basado en primer lugar en un aporte adecuado de vitaminas y minerales esenciales, eventualmente complementado con determinados extractos de origen vegetal.
El zinc contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario e interviene en numerosos procesos celulares (8). Participa en la síntesis del ADN y de las proteínas, en la división celular y en la protección de las células frente al estrés oxidativo. Se encuentra en las ostras, la carne, los productos lácteos, las legumbres y los frutos secos.
Zinc Bisglycinate aporta zinc en forma de bisglicinato, conocido por su excelente biodisponibilidad.
La vitamina C también contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y protege a las células de la oxidación (9). Las frutas y verduras frescas, especialmente los cítricos, los kiwis, los pimientos y las crucíferas, son buenas fuentes de esta vitamina.
Liposomal Vitamina C encapsula la vitamina C en vesículas lipídicas para maximizar su absorción.
Por último, la vitamina D también contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Su receptor está presente en numerosas células inmunitarias, y su forma activa interviene en la regulación de las respuestas inmunitarias innatas y adaptativas (10). Aunque el organismo la sintetiza principalmente mediante la exposición al sol, lamentablemente su presencia en los alimentos es bastante escasa y, por lo tanto, es objeto de carencias frecuentes.
Vitamin D3 5000 II permite optimizar tu aporte de vitamina D de forma fácil y eficaz.
Algunas fórmulas combinan varios ingredientes que actúan de forma sinérgica.
Utilizada desde hace mucho tiempo por los nativos americanos y, posteriormente, por los herbolarios europeos, la equinácea (Echinacea purpurea) es una de las plantas más documentadas con respecto a su capacidad de reforzar las defensas naturales del organismo (11).
Immunity Booster combina equinácea ecológica, vitamina C y zinc para una mayor eficacia.
Algunas especies de hongos, como el reishi, el shiitake o el maitake, son especialmente ricas en betaglucanos, unos polisacáridos capaces de interactuar con determinados receptores presentes en la superficie de las células inmunitarias (12-13).
Organic MycoComplex reúne 7 hongos medicinales ecológicos, ginseng y selenio en una fórmula sinérgica para la vitalidad y el equilibrio inmunitario.
Referencias
Debe estar conectado a su cuenta para poder dejar un comentario
Este artículo no ha sido comentado todavía, sea el primero en dar su opinión
17 Dias
Prodotti eccezionali! Consegna rapida e precisa
paola
28 Dias
Heldere info
HanS.
28 Dias
Snelle levering
harrie
33 Dias
Adequate info en hoge kwaliteit
HanS.
43 Dias
Supplementen zijn goed. Zachte prijzen. Website met problemen ( altijd ) niet goed voor nieuwe klanten.
Gino RJ
52 Dias
Alles op tijd geleverd. De producten worden alsmaar duurder, terwijl mijn pensioen niet meer stijgt. Vandaar kan ik alsmaar minder vaak bestellen.
Wouters
1122 Dias
Great service
Ryszard
1135 Dias
Bardzo dobre i rzeczowe opisy. Profesjonalna obsługa.
PIEKOSZEWSKI Chris
1803 Dias
Wszystko poszło jak powinno 🙂
SITKIEWICZ Pawel
2590 Dias
Szybko sprawnie bez problemów
Marek