La vitamina K1 es conocida por su papel en la coagulación sanguínea, pero también contribuye al mantenimiento de una estructura ósea normal. Descubre los beneficios de la vitamina K1, los alimentos que más la contienen y las cantidades recomendadas.
La vitamina K1, también llamada filoquinona, es una vitamina liposoluble presente de forma natural en los vegetales.
Es la forma de vitamina K que más se obtiene a través de la alimentación (1).
Tras su absorción intestinal (favorecida por la presencia de lípidos alimentarios), se transporta prioritariamente al hígado y, a continuación, a otros tejidos (2).
En ellos, interviene en la activación de varias proteínas implicadas en la coagulación sanguínea, pero también en el metabolismo óseo (3).
El término «vitamina K» designa una familia de compuestos que tienen un mecanismo de acción común, pero que difieren en su origen, su estructura y su destino en el organismo (4):
Para ofrecer un aporte completo de vitamina K, algunas fórmulas combinan ambas vitaminas K1 y K2.
Descubre el complemento alimenticio Complete K, que combina una forma de vitamina K1 y dos formas de vitamina K2: MK-4 y MK-7, patentada con el nombre MenaQ7®.
Los principales beneficios de la vitamina K1 están relacionados con la coagulación sanguínea y la salud ósea.
Contribuye a una coagulación sanguínea normal y al mantenimiento de unos huesos normales, dos funciones que dependen de su capacidad para activar determinadas proteínas dependientes de la vitamina K.
Veamos con más detalle cómo interviene la vitamina K1 en cada uno de estos dos ámbitos.
En el hígado, la vitamina K1 actúa como cofactor de una enzima implicada en la γ-carboxilación de varios factores de coagulación, entre ellos la protrombina (factor II) y los factores VII, IX y X (6).
Este proceso bioquímico les permite fijar el calcio, un paso esencial para desencadenar la coagulación y formar un coágulo cuando se rompe un vaso sanguíneo (7).
En caso de deficiencia de vitamina K, esta carboxilación resulta insuficiente; la actividad de los factores de coagulación disminuye y aumenta el riesgo de hemorragia (8).
La vitamina K1 desempeña así un papel esencial en el proceso normal de coagulación sanguínea.
La vitamina K1 (al igual que la vitamina K2) participa en la γ-carboxilación de la osteocalcina, una proteína sintetizada por las células óseas denominadas osteoblastos (9).
Una vez activada gracias a la vitamina K, la osteocalcina es capaz de unirse al calcio y participar en el proceso normal de mineralización ósea (10).
Algunos estudios observacionales sugieren que una mayor ingesta de vitamina K1 se asocia con un menor riesgo de sufrir fracturas, aunque los datos no permiten afirmar que la suplementación las prevenga (11).
En un metaanálisis de cinco estudios observacionales, una mayor ingesta de vitamina K1 se asoció a un riesgo relativo de sufrir fracturas un 22 % menor en comparación con una ingesta más baja (12).
Resultado obtenido a partir de un metaanálisis de cinco estudios observacionales sobre la ingesta de vitamina K1 y el riesgo de fractura (12).
Estos resultados confirman así el interés de un aporte suficiente de vitamina K1 para la salud ósea, especialmente a través de la alimentación.
Aunque la carencia de vitamina K es poco frecuente en adultos sanos, hay ciertas situaciones que requieren una especial atención.
Al nacer, las reservas de vitamina K son naturalmente bajas, sobre todo debido a su escasa transferencia a través de la placenta.
Además, la microbiota intestinal de un recién nacido es aún inmadura y la leche materna contiene relativamente poca vitamina K.
Esto expone al neonato a un riesgo de padecer la enfermedad hemorrágica del recién nacido relacionada con un déficit de vitamina K. Aunque es poco frecuente, esta afección, potencialmente grave, puede provocar hemorragias cutáneas o digestivas, e incluso hemorragias intracraneales (13).
Para prevenir este riesgo, en algunos países como Francia, se recomienda sistemáticamente administrar vitamina K1 tras el nacimiento. Las modalidades y las dosis dependen, entre otras cosas, del modo de alimentación y de la situación clínica del recién nacido.
En los adultos, la carencia de vitamina K suele estar asociada a una enfermedad, a una malabsorción o a ciertos tratamientos (14), especialmente:
Los tratamientos anticoagulantes del tipo antivitamina K son un caso particular, pues bloquean deliberadamente el reciclaje de la vitamina K con el fin de reducir la actividad de determinados factores de coagulación. Nunca deben combinarse con suplementos de vitamina K sin consejo médico.
Cuando la carencia se agrava, disminuye la activación de los factores de coagulación dependientes de la vitamina K. En ese caso, pueden aparecer diversas manifestaciones hemorrágicas (15):
La deficiencia de vitamina K no puede ser diagnosticada únicamente a partir de estos síntomas.
En caso de sospecha, tu médico puede prescribirte un análisis de la coagulación, en particular el TP/INR, ya que estos parámetros pueden verse alterados en caso de carencia de vitamina K, pero no son específicos y no bastan para establecer el diagnóstico.
La vitamina K1 es un micronutriente indispensable, al igual que el resto de vitaminas y minerales.
Se encuentra principalmente en los alimentos de origen vegetal, sobre todo en las verduras de hoja verde, las hierbas aromáticas, y algunos aceites vegetales.
Esta concentración en las partes verdes de las plantas se debe al papel que desempeña la filoquinona en la fotosíntesis.
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Alimentos ricos en vitamina K1 |
Contenido en vitamina K1 (µg/100 g) |
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Perejil fresco |
1 220 |
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Col rizada |
817 |
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Espinacas cocidas |
540 |
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Acelgas cocidas |
484 |
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Berros |
250 |
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Coles de Bruselas cocidas |
177 |
|
Brócoli cocido |
141 |
|
Lechuga romana |
102 |
|
Kiwi |
40 |
|
Aguacate |
21 |
Dado que la vitamina K1 es liposoluble, su absorción se ve favorecida por la presencia de grasas durante la comida.
Aliñar una ensalada con aceite vegetal o añadir un chorrito de aceite de oliva a las verduras contribuye, por tanto, a mejorar su biodisponibilidad.
La vitamina K1 es relativamente estable al calor, pero su contenido y biodisponibilidad pueden variar según el alimento y el método de preparación. Cocinar, picar o triturar los alimentos puede alterar la matriz vegetal, aunque su efecto sobre la absorción no es constante.
La ingesta recomendada de vitamina K1 suele rondar los 70 µg al día para los adultos.
Una alimentación variada que incluya verduras de hoja verde de forma habitual suele cubrir estas necesidades.
Algunos aceites vegetales, en particular los de soja y colza, también aportan vitamina K1. Además, su contenido en lípidos favorece la absorción de esta vitamina liposoluble.
Para aquellas personas que deseen combinar varias formas de vitamina K en una misma fórmula, existen complementos alimenticios diseñados específicamente con este fin.
Descubre el complemento alimenticio Complete K, que combina la vitamina K1 con dos formas de vitamina K2: la MK-4 y la MK-7 patentada MenaQ7®.
La vitamina K también puede encontrarse en algunas fórmulas multivitamínicas completas.
Descubre los complementos alimenticios Daily 2 y Daily 3, que incorporan la vitamina K en diferentes formas junto con otras vitaminas y minerales importantes para el organismo.
La suplementación con vitamina K no es necesaria de forma sistemática en adultos sanos. Su utilidad depende, sobre todo, de la alimentación, del estado de salud y de los posibles tratamientos que se estén siguiendo.
Vale la pena recordar que no todos los complementos alimenticios a base de vitamina K están hechos para ofrecer los mismos beneficios. Algunos aportan únicamente vitamina K1, mientras que otros incluyen varias formas de vitamina K.
Nuestro complemento alimenticio Complete K reúne tres formas de vitamina K: vitamina K1, vitamina K2 MK-4 y vitamina K2 MK-7 MenaQ7®. Todas ellas intervienen en la activación de las proteínas dependientes de la vitamina K, pero presentan diferentes duraciones de permanencia y distribuciones en el organismo.
Como mencionado anteriormente, la vitamina K es liposoluble, por lo que este complemento debe ser tomado con una comida, respetando la dosis recomendada. Nunca sustituye a una alimentación variada y equilibrada.
Atención: las personas bajo tratamientos con anticoagulantes del tipo antivitamina K deben consultar a su médico antes de modificar bruscamente su ingesta de vitamina K o de tomar cualquier complemento.
La vitamina K1 (filoquinona) procede principalmente de los vegetales, mientras que la vitamina K2 agrupa varias menaquinonas, sobre todo de origen bacteriano, presentes en los alimentos fermentados y en algunos productos de origen animal. Ambas formas contribuyen a una coagulación sanguínea normal y al mantenimiento de una estructura ósea normal.
Las verduras de hoja verde son las mejores fuentes de vitamina K1. El perejil, la col rizada, las espinacas, las acelgas, el berro o el brócoli contienen cantidades particularmente elevadas.
La vitamina K1 contribuye a una coagulación sanguínea normal al permitir la activación de varios factores de coagulación. También contribuye al mantenimiento de una estructura ósea normal al activar las proteínas implicadas en el metabolismo óseo.
La ingesta recomendada suele rondar los 70 µg al día en adultos. Esta cantidad normalmente se cubre con una dieta variada y rica en verduras de hoja verde.
Referencias
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