Actualmente se habla de la presencia de microplásticos en todo tipo de alimentos y entornos… incluso en el cuerpo humano. Un estudio reciente abordó un tema todavía un poco desconocido: el posible impacto de los microplásticos en la salud ósea.
Los efectos de los microplásticos en diferentes órganos ya han ampliamente estudiados, pero un estudio reciente, publicado en junio de 2025, sugiere que también podrían interactuar con el tejido óseo, tras haber analizado sus posibles efectos sobre la salud ósea (1).
Este estudio sugiere que ciertos microplásticos podrían alterar el equilibrio de la remodelación ósea, en particular a través de:
Estas primeras observaciones invitan a comprender mejor los mecanismos implicados y sus posibles efectos a largo plazo.
Contrariamente a lo que se suele creer, el hueso es un tejido vivo en constante renovación.
Esta renovación, denominada remodelación ósea, se basa en un equilibrio entre dos tipos de células:
Este equilibrio permite mantener la solidez y la microarquitectura ósea a lo largo del tiempo.
La médula ósea también desempeña un papel fundamental en este proceso, ya que alberga células estromales capaces de diferenciarse en distintos tipos celulares, particularmente en células óseas.
Estos mecanismos funcionan de forma coordinada, y su equilibrio es esencial para preservar la calidad y la resistencia del tejido óseo.
Según el estudio de junio de 2025, los microplásticos podrían interactuar con las células implicadas en la remodelación ósea.
Algunas observaciones sugieren que podrían alterar la viabilidad celular, es decir, el correcto funcionamiento y la supervivencia de las células.
También podrían influir en la diferenciación celular, modificando la capacidad de las células estromales para convertirse en células óseas plenamente funcionales.
A la larga, estos efectos podrían alterar el equilibrio entre la formación y la degradación óseas, influyendo en la remodelación ósea. Sin embargo, estas hipótesis aún están por confirmar.
Se están estudiando varios mecanismos biológicos para comprender los posibles efectos de los microplásticos sobre las células óseas.
Podrían favorecer el estrés oxidativo, que implicaría un desequilibrio entre los radicales libres y las defensas del organismo, lo que podría alterar el funcionamiento de las células óseas (2).
Los microplásticos también podrían provocar reacciones inflamatorias (3), y cuando la inflamación se vuelve crónica, puede alterar el equilibrio de la remodelación ósea.
Por último, los microplásticos también podrían interactuar con la senescencia celular (4), es decir, el envejecimiento de las células y la pérdida progresiva de su función, lo que podría contribuir a estas alteraciones.
Sin embargo, es importante destacar que estos resultados proceden principalmente de modelos experimentales (in vitro o con animales). Actualmente, los datos en humanos siguen siendo limitados y, por lo tanto, no se puede establecer ninguna relación directa.
Reducir la exposición a los microplásticos en el día a día
Hoy en día, los microplásticos están presentes en numerosos alimentos y entornos, lo que dificulta su eliminación total.
Se pueden encontrar en el aire, en el agua, en algunos alimentos (como los productos del mar) o incluso en el polvo del hogar.
Sin embargo, es posible limitar la exposición a los microplásticos en el día a día tomando algunas sencillas medidas (5):
Ninguna de estas medidas permite eliminar por completo la exposición, pero pueden contribuir a reducirla considerablemente.
La salud ósea no depende únicamente de la alimentación; también depende en gran medida del estilo de vida.
Practicar una actividad física de forma regular, en particular a través de ejercicios con carga (caminar, correr, musculación), desempeña un papel clave en el mantenimiento de la remodelación ósea y de la densidad mineral (6-8).
Mantener una alimentación equilibrada, que incluya un aporte suficiente de proteínas, también contribuye al mantenimiento de los tejidos, entre ellos, por supuesto, el tejido óseo.
Por el contrario, algunos factores como el sedentarismo o el tabaquismo se asocian a un deterioro de la calidad ósea (9-10).
Por ello, adoptar un estilo de vida generalmente saludable constituye un factor esencial para favorecer la salud ósea a largo plazo, independientemente de las exposiciones ambientales a microplásticos.
Varios nutrientes esenciales intervienen en la estructura y el metabolismo óseos, y además actúan de forma complementaria.
El calcio es uno de sus componentes principales, pues es necesario para el crecimiento y el desarrollo normales de los huesos en los niños, así como para el mantenimiento de una estructura ósea normal.
Descubre Calcium Orotate, un complemento de orotato de calcio con una absorción ideal.
La vitamina D favorece la absorción y el aprovechamiento del calcio, y contribuye al mantenimiento de una estructura ósea normal. Aunque el organismo la produce al exponerse al sol, su nivel puede ser insuficiente dependiendo del estilo de vida o de la estación del año.
Descubre el complemento Vitamin D3 5000 UI, una fórmula que aporta vitamina D para complementar los aportes naturales.
La vitamina K también contribuye al mantenimiento de una estructura ósea normal al intervenir en los mecanismos relacionados con el aprovechamiento del calcio. Actúa en sinergia con la vitamina D, lo que explica por qué suelen ser frecuentemente combinadas.
Descubre Complete K, una fórmula que combina varias formas de vitamina K, y Vitamin K2 MK-7 + Vitamin D3, un complemento alimenticio que asocia vitamina D3 y K2.
Por último, el magnesio también contribuye al mantenimiento de una estructura ósea normal y participa en numerosas funciones celulares implicadas en el equilibrio de los tejidos.
Descubre Magnesium Orotate, un complemento de orotato de magnesio para completar la ingesta diaria.
Además de aportar los nutrientes esenciales para mantener la salud ósea, existen ciertos enfoques destinados a favorecer la remodelación ósea.
Estos se basan en combinaciones de nutrientes y compuestos de origen vegetal estudiados por su interacción con la estructura y la renovación del tejido óseo. Destacan, en particular, ciertos extractos ricos en flavonoides.
Descubre Bone Health, una fórmula a base de extractos de Astragalus membranaceus y Cuscuta chinensis, plantas de la medicina tradicional china.
Las proteínas morfogenéticas óseas (BMP, por sus siglas en inglés) también han sido estudiadas por su papel en la diferenciación celular y la formación ósea. Sin embargo, actualmente siguen siendo estudiadas sobre todo en contextos experimentales.
Descubre el complemento Bone Morphogenetic Proteins, un complejo que contiene proteínas morfogenéticas óseas y factores de crecimiento asociados (TGF-ß, bFGF, VEGF e IGF).
Por último, algunas fórmulas integrales combinan varios nutrientes complementarios: calcio, vitamina D3, vitamina K2, magnesio, y colágeno, una proteína implicada en la estructura de la matriz ósea.
Descubre Super Bone Formula, una fórmula rica en calcio que también contiene zinc, magnesio, vitamina D3, vitamina K2 y otros nutrientes relacionados con la salud ósea.
Estos enfoques forman parte de una estrategia general destinada a favorecer el equilibrio del tejido óseo, como complemento de una alimentación variada y un estilo de vida adecuado.
Referencias
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