Los probióticos y el intestino mantienen una relación compleja. Lejos de ser simples «bacterias buenas», estos microorganismos interactúan con un ecosistema único: la microbiota. Descubre cómo comprenderla mejor para preservar su integridad.
La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan en el tracto digestivo. Se compone principalmente de bacterias, pero también de virus, hongos y parásitos no patógenos denominados «comensales» (1). Localizada principalmente en el intestino delgado y el colon, esta flora es más densa a medida que se avanza por el tracto digestivo, hasta alcanzar su máximo en el colon. El Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia estima que cuenta con entre 1 000 y 100 000 millones de microorganismos (2).
Hoy en día se sabe que la flora intestinal participa en numerosas funciones fisiológicas. Por ejemplo, interviene en la degradación de compuestos alimentarios como la fibra, en la producción de ciertos metabolitos y vitaminas, o incluso en el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal (3). Algunos trabajos científicos recientes también ponen de relieve sus interacciones permanentes con los sistemas nervioso e inmunitario (4-5).
La microbiota constituye un ecosistema extremadamente diverso. Técnicas modernas de secuenciación han permitido identificar cerca de mil especies diferentes, de las cuales casi el 95 % son bacterias.
Estas pertenecen a cuatro grandes grupos, dos de los cuales predominan con gran diferencia: los Firmicutes (que agrupan los géneros Faecalibacterium, Lactobacillus o Clostridium) y los Bacteroidetes (Bacteroides y Prevotella) (6). A estas se suman, en menor cantidad, las Actinobacteria, que incluyen, entre otras, las Bifidobacterium. Por otro lado, las Proteobacteria, que incluyen enterobacterias como la Escherichia coli, siguen siendo minoritarias en personas sanas.
Al igual que una huella dactilar, la composición de la microbiota intestinal es única para cada persona. Se calcula que cada persona cuenta con unas 160 especies distintas, entre las que se encuentra un núcleo común de entre 15 y 20 especies presente en todos los individuos y que garantiza sus funciones principales.
Esta diversidad comienza a formarse desde el nacimiento y evoluciona bajo la influencia de numerosos factores: edad, alimentación, medicamentos, actividad física, estrés ambiental… (7) Por lo tanto, la microbiota es un ecosistema dinámico en constante adaptación.
La diversidad microbiana es un indicador interesante de la riqueza de este ecosistema y puede contribuir a su resiliencia, pero por sí sola no define una microbiota «sana»; su composición, su equilibrio y su actividad metabólica son igualmente determinantes.
Cuando la composición o el funcionamiento de la microbiota no mantiene un equilibrio favorable se habla de disbiosis (8). Sin embargo, este concepto es difícil de caracterizar; no existe una proporción universal de bacterias «buenas» y «malas» que permita establecer este diagnóstico.
Son muchos los factores que pueden alterar el ecosistema intestinal: una infección digestiva, la toma reciente de antibióticos, el estrés crónico, un cambio en la alimentación o una modificación del ritmo de vida (9).
Un desequilibrio de la microbiota acarrea frecuentemente hinchazón, flatulencias, sensación de pesadez después de comer o trastornos del tránsito intestinal (10). No obstante, estos síntomas siguen siendo poco específicos y no bastan para concluir categóricamente que existe una disbiosis. Una vez descartadas las posibles causas médicas, puedes intentar favorecer fisiológicamente el equilibrio de tu flora intestinal, con el fin de mejorar el bienestar digestivo.
Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, aportan beneficios para la salud (11). Dependiendo de las cepas, pueden interactuar con los microorganismos ya presentes, producir diferentes metabolitos, influir en el entorno intestinal o incluso comunicarse con las células de la mucosa y del sistema inmunitario.
Contrariamente a lo que se suele creer, los probióticos intestinales no se establecen de forma duradera en la microbiota. Su presencia es transitoria: atraviesan el tracto digestivo antes de ser eliminados progresivamente.
Un estudio realizado con 30 adultos ilustró este fenómeno: tras dos semanas de suplementación, varias de las cepas consumidas seguían siendo detectables en las heces entre 3 y 6 días después de interrumpir el tratamiento, aunque con importantes variaciones individuales. En algunos participantes, aún se detectó una cepa de Bifidobacterium longum tras 15 días o más (12).
Esta breve estancia no impide que los probióticos interactúen con el tracto intestinal. Sin embargo, debido a su persistencia temporal, se recomienda mantener una ingesta regular o realizar tratamientos periódicos para mantener sus efectos beneficiosos a largo plazo.
Dentro de los lactobacilos, las especies Lactobacillus acidophilus, Lactiplantibacillus plantarum y Lacticaseibacillus rhamnosus producen ácido láctico a partir de los carbohidratos. Al acidificar el medio, crean un entorno poco favorable para los agentes patógenos (13). La cepa L. rhamnosus GG, ampliamente documentada, ha sido objeto de cientos de estudios que describen sus efectos beneficiosos sobre la regulación del tránsito y la permeabilidad intestinales (14-15).
Nuestro Lactobacillus Rhamnosus GG se basa en la cepa ATCC 53103.
Por su parte, las bifidobacterias son especialmente abundantes durante la lactancia. Algunas especies, como Bifidobacterium longum, B. bifidum o B. animalis subsp. lactis, participan en la fermentación de los carbohidratos que llegan al colon. Su metabolismo produce acetato y lactato, que a su vez pueden ser utilizados por otras bacterias intestinales (16).
Saccharomyces boulardii se distingue de las anteriores por ser una levadura probiótica. Ha sido objeto de numerosos ensayos clínicos, especialmente para tratar algunos tipos de diarrea, entre ellas las asociadas al consumo de antibióticos (17).
Para profundizar en cada familia, consulta nuestro artículo sobre los beneficios de los probióticos.
¿Buscas un probiótico de calidad? Hay varios criterios que debes tener en cuenta: la protección de las bacterias frente a la acidez gástrica, una dosis adecuada en UFC y la presencia de compuestos sinérgicos, como los prebióticos.
Antes de llegar al intestino, los probióticos deben superar un obstáculo importante: el entorno altamente ácido del estómago, cuyo pH ronda el 2 en ayunas (18). Esta acidez puede comprometer la supervivencia de ciertas bacterias durante el tránsito digestivo. Sin la protección adecuada, una parte de los microorganismos ingeridos corre el riesgo de no llegar al intestino en estado viable.
Precisamente para limitar su exposición a este entorno hostil se han desarrollado cápsulas gastrorresistentes de liberación retardada. La tecnología DR Caps™ retrasa la desintegración de la cubierta para proteger mejor a los probióticos durante su paso por el estómago y posponer su liberación hasta una fase más avanzada del tracto digestivo.
Probio Forte combina 5 especies probióticas en cápsulas DR Caps™, ofreciendo un total de 8 000 millones de UFC por cápsula.
La concentración de probióticos se mide en UFC (unidades formadoras de colonias), que corresponden al número de microorganismos vivos capaces de multiplicarse. Los complementos alimenticios suelen ofrecer dosis de varios miles de millones de UFC por toma.
Para elegir bien tu complemento probiótico, presta atención a estos cuatro puntos:
Los prebióticos son principalmente fibras y compuestos fermentables que no se digieren. Llegan hasta el colon, donde sirven de «alimento» para las bacterias beneficiosas de la microbiota (20).
Su fermentación podría favorecer el desarrollo y actividad de estas bacterias, y en particular la síntesis de ácidos grasos de cadena corta como el butirato, que constituye una fuente de energía fundamental para las células del colon y contribuye al mantenimiento de la barrera intestinal (21).
Entre los más conocidos se encuentran la inulina, los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS).
La combinación de probióticos y prebióticos en formulaciones denominadas «sinbióticos» permite asociar microorganismos vivos con sustratos de los que pueden beneficiarse.
La elección de un probiótico depende esencialmente del origen de tus molestias y de tus objetivos de salud.
Algunas cepas probióticas están más indicadas en caso de episodios pasajeros de diarrea, especialmente durante un viaje o causados por un tratamiento farmacológico específico. Saccharomyces boulardii y Lactobacillus rhamnosus GG se encuentran entre las más estudiadas en este contexto (22).
Una característica interesante de S. boulardii es que es una levadura probiótica y no una bacteria. Por lo tanto, no se ve afectada por los antibióticos antibacterianos, de ahí su utilidad como complemento de un tratamiento con antibióticos.
Saccharomyces Boulardii aporta 20 000 millones de UFC por dosis diaria, en forma de cápsulas gastrorresistentes.
Para profundizar en este enfoque, consulta nuestro artículo sobre tres probióticos que tomar en caso de tránsito intestinal acelerado.
Por el contrario, el tránsito intestinal lento puede beneficiarse de determinadas cepas probióticas de los géneros Bifidobacterium y Lactobacillus. Algunas investigaciones han sido especialmente interesantes por sus resultados sobre algunas cepas de Bifidobacterium lactis, que se han asociado a un aumento de la frecuencia de las deposiciones (23).
Consulta nuestro artículo detallado que te ayudará a determinar qué probióticos considerar en caso de tránsito intestinal lento. Aun así, conviene recordar que una alimentación suficientemente rica en fibra, una buena hidratación y una actividad física regular siguen siendo imprescindibles como complemento (24).
Para un apoyo íntegro del equilibrio intestinal, las fórmulas con múltiples cepas constituyen una opción especialmente interesante. Reuniendo varias especies, apuestan por la diversidad y la complementariedad de los microorganismos aportados y cubren varios segmentos del tracto digestivo simultáneamente.
Probio Forte combina cinco especies complementarias, entre ellas Bifidobacterium lactis y Lactobacillus acidophilus, ofreciendo un total de 8.000 millones de microorganismos por cápsula gastrorresistente DR Caps™.
Por su parte, Colon Friendly apuesta por una combinación de cuatro microorganismos: Saccharomyces boulardii, B. longum infantis, B. longum longum y Lactobacillus acidophilus, en una fórmula orientada al bienestar del colon.
Full Spectrum Probiotic lleva aún más lejos esta diversidad ofreciendo 20 cepas probióticas y 36 000 millones de UFC por dosis diaria.
Para optimizar tu bienestar digestivo según tus necesidades, explora toda nuestra sección de probióticos o la categoría de digestión. Si tienes alguna sensibilidad intestinal específica, consulta también nuestro artículo dedicado a los probióticos para el síndrome del intestino irritable.
La investigación sobre la microbiota se extiende hoy en día mucho más allá del bienestar digestivo. Algunas cepas han suscitado un interés creciente en el ámbito del metabolismo y el control del peso, mientras que los psicobióticos exploran los estrechos vínculos que unen el intestino y el cerebro (25-26).
Ideal para acompañar un programa de adelgazamiento, descubre nuestro Lactobacillus Gasseri y su versión mejorada, L. gasseri & SlimBiotics®.
Por otro lado, Lactoxira se basa en ocho cepas probióticas evaluadas por sus posibles efectos sobre los trastornos del estado de ánimo.
Algunos investigadores incluso estudian la acción de los probióticos en áreas más inesperadas, como la salud ocular, con la aparición de los postbióticos (formulados a partir de microorganismos inanimados y/o de sus componentes) (27).
Vision PostBiotic apuesta por la cepa postbiótica Lacticaseibacillus paracasei KW3110, inactivada mediante un tratamiento térmico suave y estudiada en relación con la fatiga visual.
Aunque el consumo prolongado de probióticos suele ser bien tolerado, la suplementación continua no siempre es necesaria. Se suele recomendar seguir un tratamiento de varias semanas a unos meses, en función de tus problemas: estrés digestivo, cambios estacionales...
Una buena estrategia consiste también en adaptar las cepas de un tratamiento a otro, según la evolución de tus necesidades y las propiedades específicas que busques. Nuestro artículo dedicado a este tema te ayudará a determinar mejor la frecuencia adecuada para tomar tus probióticos.
Las recomendaciones varían según las cepas y su formulación. Sin embargo, algunos datos sugieren que tomarlos por la mañana en ayunas (30 minutos antes del desayuno) o por la noche antes de acostarse (2 horas después de la cena) optimizaría la supervivencia de las bacterias y su liberación en el intestino. Si estás tomando antibióticos, respeta un intervalo de 2 horas entre el tratamiento y la suplementación.
En caso de presentarse en cápsulas gastrorresistentes, los microorganismos gozan de una mayor protección al pasar por el estómago. En cualquier caso, conviene seguir las indicaciones del fabricante y tomarlos con un vaso de agua a temperatura ambiente y no con una bebida caliente.
Los probióticos son microorganismos vivos (bacterias o levaduras), mientras que los prebióticos son compuestos fermentables que les sirven de sustrato. En pocas palabras: los probióticos aportan los «habitantes» y los prebióticos les proporcionan el «alimento». Ambos son parte de una estrategia para darle apoyo a la microbiota.
El ácido clorhídrico del estómago puede destruir una parte importante de las bacterias probióticas ingeridas sin protección. Las cápsulas gastrorresistentes de liberación retardada, como la tecnología DR Caps™, retrasan la desintegración de su envoltura para limitar la exposición de los microorganismos a este entorno hostil. De este modo, permiten conservar un mayor número de UFC viables hasta llegar al intestino.
Este artículo tiene carácter informativo y educativo. Los complementos alimenticios no sustituyen a una alimentación variada y equilibrada ni a un estilo de vida saludable. En caso de molestias persistentes, se recomienda consultar a un profesional de la salud.
Referencias
Palabras clave
Debe estar conectado a su cuenta para poder dejar un comentario
Este artículo no ha sido comentado todavía, sea el primero en dar su opinión
6 Dias
Adequate info en hoge kwaliteit
HanS.
16 Dias
Supplementen zijn goed. Zachte prijzen. Website met problemen ( altijd ) niet goed voor nieuwe klanten.
Gino RJ
25 Dias
Alles op tijd geleverd. De producten worden alsmaar duurder, terwijl mijn pensioen niet meer stijgt. Vandaar kan ik alsmaar minder vaak bestellen.
Wouters
1095 Dias
Great service
Ryszard
1108 Dias
Bardzo dobre i rzeczowe opisy. Profesjonalna obsługa.
PIEKOSZEWSKI Chris
1776 Dias
Wszystko poszło jak powinno 🙂
SITKIEWICZ Pawel
2563 Dias
Szybko sprawnie bez problemów
Marek